Ramsés López
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Hola, mi nombre es Ramses López, tengo 19 años.
Mi historia es un poco diferente a muchas debido a una razón, y si siguen leyendo se darán cuenta del porqué es así.

Bien, el 8 de diciembre del 2016 fui diagnosticado de una enfermedad que ya era muy conocida para mí y de la cual siempre me había interesado entender el por qué se daba, bueno, eso es otro tema, mi historia la voy a dividir en 4 etapas: sentimientos (proceso), familia (proceso), gimnasio (proceso), enseñanzas (proceso).

Voy a resumir un poco de mi vida para que entiendan un poco del cómo fue que yo reaccioné de esa forma a la enfermedad; desde los 5 años me apasionaron muchas cosas, menos una sola (el fútbol), mi mamá me hizo ser un niño muy fantasioso y crecí teniendo muchos sueños de los cuales algunos cumplí y otros no, como todo en la vida, (ser el hombre araña no se pudo lograr lamentablemente jajaja).

Conforme fui creciendo me gustaron otras cosas, yo quería ser musculoso, y cuando a los 14 años empecé en el gimnasio y lo logré un poco jajaja, sin embargo, debo decir que cuando entré en la etapa de la adolescencia me hice una persona sumamente amargada y creía tener el mundo en mis manos, creía que nada me podía pasar porque yo soy yo, y como soy yo nada puede pasar (disculpen la redundancia, pero ese era mi pensamiento).  Durante 3 años tuve ese pensamiento hasta que llegó el día en que Dios (quiero explicar bien y que ustedes tengan una mente abierta en este tema de que yo veo a Dios de una manera objetiva; es decir, para mí Dios no es una religión, creo en Él y listo) me puso los pies en la tierra y me dio una lección de la cual después le dí las gracias porque fué lo mejor que me pasó, como dije anteriormente, me diagnosticaron con cáncer, yo desde diciembre del 2015 venia teniendo un dolor un poco molesto, fuí a revisarme y me dijeron que era un desgarre, a los 4 meses la pierna se me deformó y fui de nuevo y resultó ser un hematoma, y ya el 8 de diciembre del 2016 me dieron la noticia de que tenia cáncer y a partir de aquí empieza como dividí mi historia.

Sentimientos: El día que me dijeron el diagnostico yo estaba con mis 2 padres, por alguna u otra razón se sabia que iban a dar una mala noticia y ellos querían estar presentes, cuando me dijeron: Ramses, tienes cáncer. En ese preciso momento no sentí nada, no supe que era de mi vida, no me sentía ni triste, ni alegre…. Hasta que…. Ví a mi madre llorar, yo no sé ustedes, pero yo odio ver a mi madre llorar y en ese momento supe lo que sentía, enojo, ¿y por qué? Porque me sentía sumamente responsable, yo me sentí muy responsable en ese momento de lo que estaba pasando, llegamos al auto y mis papás empezaron a llorar, en ese momento supe y entendí una cosa muy importante: Yo soy el que tiene que darle fuerzas a mi familia porque ellos están muy afectados, y necesitan de alguien que les dé apoyo, y así fue. Mi familia se vió muy afectada ante tal diagnóstico, excepto yo, yo tenía enojo porque mi mamá estaba destrozada y necesitaba darle apoyo, necesitaba decirle que todo iba a estar bien, que no se preocupara, que no me va a pasar nada, yo voy a estar bien… (cuando dividí mi historia puse entre paréntesis la palabra “proceso” y es porque todo esto se deriva del tratamiento y/o noticia de la enfermedad)

 Yo tenia una responsabilidad con mi familia, y era NO dejarme ganar por la enfermedad y así lo hice, el día en que me pusieron la primera quimioterapia estaba muy asustado, lo admito, pero no lo transmitía por más que quería, era MI deber que mis papás estuvieran bien, por lo que no me dejé ganar, terminó el día y yo le dije a mi mamá: tengo hambre y necesito llegar a comer y a comer bien, no quiero nada de que poquito, me da un buen plato de comida.

Ese día entendí que mi salvación era el chile, si el chile, me aliviaba el estómago y no me dejaba tener náuseas. Creo que cuando te ponen quimioterapia aprendes mañas y son muy útiles para sentirse bien, en mi caso era el chile y la comida con sal. Les tengo que decir que el proceso de la comida no fue muy sencillo para mí porque mi mamá estuvo muy afectada y quería hacerme comida muy saludable y yo le dije: Necesito engordar, no quiero ponerme como una varilla porque me va peor. Ella entendió y me daba mucha comida, todo siguió normal excepto porque solamente me daba fresco de guanábana jajaja, ese fué mi fresco por 6 meses hasta que le dije: ¡no más! Ya estaba empachado jajajaja

Gimnasio: Seguramente pensarán que esta parte quería hacer ejercicio y no podía, pero no es así, es sumamente diferente.

En este proceso solamente me faltaba una cosa para yo poder estar feliz, y era que alguien no me tratara con lástima, muchas personas me hablaban como si me fuera a morir y me daba mucha cólera, necesitaba de verdad que alguien no me tratara de esa manera. Yo tengo un problema, soy una persona muy disciplinada, me encanta el ejercicio y no iba a dejar de ir simplemente por tener cáncer, yo iba hacia ejercicio y descubrí algo, algo que me dió la alegría que tanto necesitaba, cuando les conté a los instructores del gimnasio que tenia cáncer ellos se impactaron, más no me trataron con lástima, fue todo lo contrario, algo que me alegró demasiado, ellos me bromeaban, me insultaban (en el buen sentido).

Me acuerdo de una vez que llegué y estaba sumamente hinchado de tanto líquido que tenia en el cuerpo y grita un instructor: Diay mi hermano, pero, ¿qué le pasó? estamos en marzo y usted sigue en diciembre comiendo tamales jajajajajaja

Al menos yo necesitaba eso, que alguien me viera sin lástima, y no solo lograron eso, sino que me hacían olvidar que estaba con la enfermedad.

Aprendizajes: Ya por último me gustaría decir que el cáncer fue lo mejor que me pasó y me hizo entender muchas cosas que antes no veía, la vida es una y no podemos dejarnos vencer por un simple diagnóstico, aunque yo haya tenido esta enfermedad no quiere decir que sea lo peor que le pueda pasar a alguien, hay cosas peores en esta vida. El día en que me dieron la noticia, pasé 12h para poder decidir algo, ACEPTAR que tenía una enfermedad y eso es lo que le aconsejo a cualquier persona que este pasando por una situación difícil, en el momento en el que se acepta lo que uno esta pasando, acepta todo lo que esto conlleva, pero solo uno mismo acepta y/o decide cómo va a afrontar esa situación, en esta vida nadie es más que nadie y si puede ayudar a alguien, hágalo, porque uno puede hacer el cambio. No debemos de ver a nadie por encima del hombro, porque al final no somos más que carne y hueso.  Como dije al inicio, mi historia es un poco diferente y gracias a que acepté lo que me pasaba no vomitaba, me dijeron que iba a perder la pierna, y no pasó, por eso, uno tiene que perseverar, y afrontar las situaciones, aunque estas parezcan imposibles de vencer, nunca hay que rendirse.

Proyecto Daniel me ayudó en este proceso y no lo quise nombrar porque necesitaba nombrarlos sin salirme del tema, Proyecto Daniel me ayudó demasiado a entender la enfermedad y que si se puede, todas las personas que lo conforman son maravillosas, todas, hay historias de historias, mucho mejor que la mía, como dije, la mía es un poco diferente y no es tan enfocada en el dolor si no en el enojo que causó, muchas gracias a Proyecto Daniel por ayudar a tantos adolescentes, porque de verdad hacen un excelente trabajo.